Receta de Cheesecake brûlée: el postre que combina la cremosidad de la tarta de queso con una crujiente capa de caramelo
El cheesecake y la crème brûlée son dos clásicos de la repostería que han conquistado a los amantes de los postres en todo el mundo. Cada uno tiene su propio encanto, pero juntos forman una combinación especialmente irresistible: una base de cheesecake suave y cremosa, coronada por una fina capa de azúcar caramelizado que se rompe con la cuchara y aporta ese contraste crujiente que hace tan especial a la crème brûlée.
Este cheesecake crème brûlée reúne lo mejor de ambos postres en una sola receta. El interior queda delicado, cremoso y con un ligero sabor a vainilla, mientras que la superficie se transforma en una fina costra de caramelo dorado. El resultado es un postre elegante, pero mucho más sencillo de preparar de lo que puede parecer, perfecto tanto para una ocasión especial como para darse un capricho en casa. La clave está en conseguir un cheesecake bien cremoso y dejar que el azúcar de la superficie se caramelice justo antes de servir. Así, cada cucharada combina la suavidad del relleno con el crujiente del caramelo, creando un contraste de texturas que recuerda a los dos postres originales.
- Para hacer la base de galleta: s
- 170 gramos de galletas de vainilla s
- 80 gramos de mantequilla derretida s
- Para el relleno de cheesecake: s
- 210 gramos de queso crema o queso mascarpone s
- 65 gramos de azúcar (⅓ taza) s
- 2 huevos s
- 100 mililitros de crema de leche (½ taza) s
- esencia de vainilla s
- azúcar para quemar c/n s
Empieza preparando la base de galleta. Para hacerlo, tritura las galletas de vainilla hasta obtener un polvo fino. Puedes utilizar un procesador de alimentos o colocarlas en una bolsa con cierre hermético y aplastarlas con un rodillo.
Agrega la mantequilla derretida a las galletas trituradas y remueve bien en un bol o continúa procesando hasta obtener una pasta homogénea. Vierte la mezcla en un molde desmontable o con aro, previamente forrado por fuera con papel aluminio.
Presiona la mezcla para compactarla y formar tanto la base como las paredes. Para hacerlo más fácilmente, puedes utilizar un vaso. Cuando todo esté bien compacto, hornea a 180 °C durante 10 minutos o hasta que la superficie se vea ligeramente dorada. Luego deja enfriar.
Para hacer la crema del cheesecake, coloca en un bol el queso crema a temperatura ambiente (si no lo está, puedes calentarlo unos segundos en el microondas para atemperarlo). Agrega el azúcar y bate hasta obtener una crema suave y untable. Si lo prefieres, puedes utilizar un batidor eléctrico
Incorpora los huevos y mezcla solo hasta integrarlos. No batas en exceso, ya que incorporar demasiado aire puede provocar que el cheesecake se agriete o adquiera una textura menos cremosa durante el horneado.
Añade la crema de leche y mezcla nuevamente solo hasta integrar, evitando sobrebatir la preparación. En este momento también puedes aromatizar la mezcla con unas gotas de esencia de vainilla.
Cuando obtengas una crema homogénea, viértela sobre la base de galleta y procede a hornear a 160 o 165 °C durante aproximadamente 1 hora, o hasta que notes la superficie ligeramente dorada, los bordes firmes y el centro aún tembloroso. Luego deja enfriar completamente y refrigera durante toda la noche.
Al día siguiente, espolvorea una capa uniforme de azúcar granulada sobre la superficie y caramelízala con un soplete. Si no tienes uno, puedes llevar el cheesecake a la parte más alta del horno con el grill encendido para que el azúcar se derrita y coja color. Al enfriarse, se formará la clásica capa crujiente característica de la crème brûlée. Cuando enfríe, desmolda, sirve y a disfrutar.
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El característico acabado brûlée se obtiene al caramelizar una fina capa de azúcar sobre una superficie fría. Durante este proceso, el calor derrite los cristales de azúcar y los transforma en una capa lisa y brillante que, al enfriarse, se endurece y adquiere esa textura crujiente tan característica.
Aunque el método tradicional consiste en caramelizar el azúcar directamente sobre el cheesecake utilizando un soplete, este no siempre está disponible en casa. Una alternativa es utilizar el grill del horno, aunque los resultados pueden variar debido a que el calor no siempre se distribuye de manera uniforme. Cuando esto ocurre, algunas zonas del azúcar pueden caramelizarse mientras que otras permanecen sin fundirse, e incluso puede quemarse la superficie del cheesecake y calentarse.
Por esta razón, una opción más sencilla y segura consiste en preparar el caramelo por separado en una olla y dejarlo enfriar sobre una superficie antiadherente. Una vez frío, se convierte en una lámina fina y crujiente que puede pulverizarse y espolvorearse sobre el cheesecake. Posteriormente, basta con llevarlo unos instantes bajo el grill para que el caramelo se adhiera a la superficie y aporte el clásico contraste entre una cobertura crujiente y un interior cremoso.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 361,3 kcal
- Proteínas: 4,9 g
- Grasas: 25,6 g
- Carbohidratos: 27,5 g
- Fibra: 0,4 g