Receta de Sopa de cebolla de la abuela, el plato humilde que nunca falla en la mesa
La sopa de cebolla es uno de los grandes clásicos de la cocina francesa. Nacida como un plato humilde, se convirtió en una preparación popular entre las clases trabajadoras. Con el tiempo, pasó de los mercados y tabernas a los bistrós parisinos, donde alcanzó su versión icónica: una sopa oscura, con cuerpo y sabor profundo, coronada con las clásicas tostadas cubiertas de queso gratinado.
En RecetasGratis te enseñamos cómo hacer sopa de cebolla de la abuela paso paso con todos los trucos para que quede intensa, aromática y con ese sabor que la hace inolvidable. ¡A la cocina!
- 3 cebollas blancas s
- 1 cubo de mantequilla s
- 1 chorro de aceite de oliva s
- sal al gusto s
- 1 pizca de tomillo s
- 2 hojas de laurel s
- 1 cucharada sopera de harina s
- 500 mililitros de caldo de res o fondo oscuro s
- 100 mililitros de vino blanco s
- queso gruyere c/n s
- pan baguette en rebanadas c/n s
Comienza cortando las cebollas en pluma. Para hacerlo, retira los extremos, pártelas por la mitad, quita la capa exterior y coloca cada mitad con la parte plana sobre la tabla. Corta tiras finas y alargadas y resérvalas.
En una olla, añade un buen chorro de aceite junto con un cubo de mantequilla. Incorpora las cebollas y remueve constantemente hasta que se caramelicen y tomen un color oscuro, cuidando que no se quemen.
Agrega tomillo, hojas de laurel y una cucharadita de sal para ayudar a que la cebolla sude y se caramelice más rápido. Si notas que se está pegando o quemando, vierte un poco de agua, remueve hasta que se evapore y continúa el proceso de caramelización.
Añade vino blanco, mezcla y deja que se evapore para eliminar el alcohol.
Espolvorea una cucharada de harina sobre las cebollas y sigue removiendo durante unos minutos para darle cuerpo a la preparación.
Vierte caldo de carne o fondo oscuro, mezcla bien y deja hervir para que la sopa espese y la harina se cocine. Rectifica la sazón y sirve en platos hondos.
Para acompañar, tuesta unas rebanadas de pan, cúbrelas con queso Gruyère rallado y gratínalas. También puedes colocarlas directamente sobre la sopa, añadir más queso y gratinar todo junto.
Cuando el queso esté dorado y fundido, sirve la sopa de cebolla bien caliente. ¡Buen provecho!
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El secreto de una buena sopa de cebolla no está solo en la cebolla, sino en la base que le da profundidad y carácter.
Además de conseguir una buena caramelización, el segundo elemento fundamental es el fondo oscuro de res, que le aporta ese sabor profundo tan característico del plato. Para prepararlo, se colocan huesos de ternera con algo de carne en una bandeja y se llevan al horno a 250 °C hasta que estén bien dorados. Este paso concentra tanto el color como el sabor.
Luego, se añaden zanahoria, cebolla y puerro cortados en trozos, junto con el tomate y el ajo, y se doran también para intensificar el aroma. Transfiere todo a una olla grande, desglasa la bandeja con un poco de vino para recuperar todos los jugos caramelizados y vierte ese líquido en la olla. Cubre con agua fría e incorpora hierbas aromáticas como laurel, tomillo y perejil.
Mantén una cocción lenta y prolongada durante aproximadamente unas 5 horas, retirando la espuma que se forma en la superficie para lograr un caldo limpio y brillante. Al finalizar, cuela, deja enfriar y retira la grasa solidificada. El resultado será un fondo oscuro, concentrado y lleno de matices.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 416,7 kcal
- Proteínas: 11,7 g
- Grasas: 28,3 g
- Carbohidratos: 31,7 g
- Fibra: 3,3 g