Receta de Tarta de queso con leche condensada sin horno: un postre fácil, rápido y muy cremoso

 
Por The Velvet Taste, Grupo de chefs pasteleros y nutricionistas. 22 mayo 2026
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Hay postres que conquistan por su sencillez y por la magia de transformarse en algo especial con muy pocos pasos. Esta tarta de queso con leche condensada es uno de ellos: cremosa, delicada y con un dulzor equilibrado que la convierte en un clásico irresistible. Lo mejor es que no necesitas horno, solo un poco de paciencia para dejar que el frío haga su trabajo.

Prepararla es tan sencillo que cualquiera puede animarse, incluso sin experiencia en repostería. Con ingredientes básicos y un procedimiento muy rápido, tendrás una tarta que sorprenderá y gustará a toda la familia, grandes y pequeños.

6 comensales 30m Dificultad baja
Características adicionales: Coste medio
Ingredientes para hacer Tarta de queso con leche condensada sin horno: un postre fácil, rápido y muy cremoso:
  • Para la base: s
  • 150 gramos de galletas s
  • 70 gramos de mantequilla derretida s
  • Para la crema de queso y leche condensada: s
  • 200 gramos de queso crema o queso mascarpone s
  • 200 gramos de crema de leche s
  • 100 mililitros de leche condensada s
  • 5 gramos de gelatina neutra en polvo s
  • 30 mililitros de agua para hidratar la gelatina s
  • Esencia de vainilla (opcional) s

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Cómo hacer Tarta de queso con leche condensada sin horno: un postre fácil, rápido y muy cremoso:
1

Empieza preparando la base de la tarta. Coloca las galletas en un procesador hasta que queden bien trituradas, o si prefieres, mételas en una bolsa con cierre hermético y aplástalas con un rodillo hasta obtener un polvo fino.

2

Pasa las galletas molidas a un bol y añade la mantequilla derretida. Mezcla bien hasta formar una masa compacta.

3

Viértela en un molde desmontable o en un aro forrado con papel aluminio y un disco de papel manteca en la base y presiona con el dorso de una cuchara o con los nudillos para que quede firme y uniforme. Refrigera mientras preparas la crema de queso.

4

Para la crema de queso y leche condensada, hidrata la gelatina neutra en polvo. Para hacerlo, cúbrela con el agua fría, remueve un poco (no hacen falta utensilios) y deja reposar unos minutos hasta que se hinche y tenga aspecto compacto.

5

Aparte, coloca en una olla pequeña el queso crema, la crema de leche y la leche condensada, que aportará dulzor, sabor y una textura cremosa característica. Enciende el fuego, calienta suavemente y, si prefieres, añade esencia de vainilla para darle un aroma más delicado.

6

Remueve bien, con el calor los insumos se van a ir derritiendo rápidamente y obtendrás una mezcla homogénea. Así, inmediatamente retira del fuego y no dejes que hierva.

7

Añade la gelatina hidratada; el calor residual bastará para disolverla sin perder su poder gelificante.

8

Al ver que se ha derretido por completo, deja que la mezcla repose unos minutos a temperatura ambiente para entibiarla y luego viértela sobre la base de galleta. Refrigera al menos tres horas o idealmente toda la noche para que se asiente bien y se logre un corte perfecto.

9

Al día siguiente, antes de servir, decora con crema chantilly, un hilo de leche condensada o frutas frescas. ¡A disfrutar!

Si te ha gustado la receta de Tarta de queso con leche condensada sin horno: un postre fácil, rápido y muy cremoso, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de tartas.

Trucos para una tarta de queso perfecta

Al preparar la crema de queso no es necesario que los ingredientes hiervan; la idea es calentarlos lo justo para que se derritan y se integren, alcanzando una temperatura suficiente para activar la gelatina, que comienza a fundirse alrededor de los 60 °C. De esta manera se logra una mezcla homogénea sin perder líquido por evaporación y se conserva la textura cremosa que caracteriza a la tarta.

En cuanto a la base de galleta, puedes dejar volar tu creatividad. No hay una única opción: desde las clásicas galletas de vainilla hasta variedades más intensas como Oreo, Lotus o choco chips. Incluso puedes experimentar con sabores tropicales como las galletas de coco, que aportan un contraste interesante frente al relleno neutro y suave de la crema de queso. La clave está en elegir galletas que te gusten y que complementen el perfil de sabor de la leche condensada.

Valor nutricional

(por comensal)

  • Calorías: 0,3 ,900 kcal
  • Proteínas: 5,8 g
  • Grasas: 35 g
  • Carbohidratos: 36,7 g
  • Fibra: 0,3 g
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