Comer arándanos todos los días es saludable excepto si los consumes de esta manera (y muchos lo hacen), según la ciencia
En los últimos años, no hay duda que los arándanos se han erigido como un "superalimento" saludable y se han convertido en protagonistas de muchísimos desayunos saludables, batidos nutritivos y postres caseros con la promesa de beneficiar la salud cardiovascular, inmunitaria, cerebral y hasta ocular.
Sin embargo, estudios científicos recientes revelan que no basta con comerlos para poder aprovecharse de todas sus propiedades. Tanto la forma en la que consumen como el momento del día e incluso con qué alimentos se combinan, influyen directamente en el efecto que tienen en el organismo. De hecho, son muchas las personas que los comen de una manera que reduce su impacto nutricional sin ser conscientes de ello. No es un error grave ni peligroso, pero sí pequeños hábitos cotidianos que provocan que un alimento considerado saludable no aporte los beneficios que debería.
El problema no es el arándano, sino la forma de consumirlo
Comer arándanos a diario sí es muy beneficioso por la cantidad de antioxidantes, vitaminas y minerales que contienen estos pequeños frutos rojos. De hecho, son muy recomendados por nutricionistas para fortalecer el sistema inmunológico, mejorar la salud cardiovascular, cerebral y digestiva.
No obstante, hay un error muy común a la hora de consumirlos que puede hacer que estas bayas pierdan su capacidad antioxidante y, por lo tanto, no se puedan obtener todos sus beneficios. Este error, que confirman las últimas investigaciones científicas y que también corrobora la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), es el hecho de comerlos en preparaciones calientes, como bizcochos, muffins, tortitas o mermeladas caseras.
¿El motivo? A temperaturas altas superiores a los 70 ºC, como durante el proceso de horneado, las antocianinas, que son los pigmentos naturales que dotan al arándano de su gran propiedad antioxidante y antiinflamatoria, se degradan. Esto quiere decir que el calor al que sometemos al arándano al cocinarlo en el horno o en preparaciones que implican el uso de temperaturas altas, altera su estructura química y deteriora gran parte de sus compuestos antioxidantes, disminuyendo de forma significativa los beneficios por los que se considera un "superalimento" saludable.
Hay otro error más común al comer arándanos que reduce sus beneficios
Aún cuando se comen crudos, hay otro error que muchos cometen sin saberlo y que puede afectar directamente a sus beneficios. La clave está en algo tan sencillo cómo la forma de masticarlos. Es en la piel oscura de los arándanos donde se concentran la mayor parte de sustancias beneficiosas y, si el fruto no se rompe de manera adecuada antes de llegar al estómago y, por ende, se traga prácticamente entero, parte de esas sustancias atraviesan el sistema digestivo sin llegar a absorberse por completo. El resultado es que una gran parte de sus antioxidantes pasan por el organismo sin llegar a aprovecharse.
Esto es algo muy común que puede suceder cuando los arándanos se mezclan con yogur, avena o bowls de desayuno. Reparar en un gesto tan sencillo como masticar con calma estos frutos al comerlos es esencial para recibir todos sus nutrientes y aprovechar sus propiedades saludables en el día a día.
La importancia de con qué se acompañan, según la ciencia
Los estudios recientes resaltan la importancia de combinar bien los alimentos entre sí durante las comidas para no perder su impacto nutricional. En el caso de los arándanos, su acción antioxidante se ve significativamente potenciada cuando se comen acompañados de grasas saludables, como frutos secos (nueces) o yogur griego natural sin azúcar.
Por el contrario, comer arándanos junto a alimentos muy azucarados o ultraprocesados provoca picos de glucosa en sangre que interfieren en la correcta absorción de sus compuestos protectores. Es por ello que muchos de los desayunos que incluyen arándanos y que se creen saludables terminan siendo contraproducentes.
Cómo comer arándanos correctamente y no perder sus propiedades
En resumen, comer arándanos todos los días es una práctica saludable, pero tal y como aseguran los expertos, es importante respetar una serie de pautas sencillas a la hora de consumirlos para que el organismo realmente pueda beneficiarse de sus compuestos antioxidantes y antiinflamatorios. Estas son las siguientes:
- Comer los arándanos siempre crudos y frescos. Cuanto menos se manipulan, mayor es su valor nutricional.
- Masticarlos bien y con tranquilidad, sin tragarlos enteros.
- Acompañarlos con alimentos naturales y sin azúcares añadidos.
- Consumirlos, preferiblemente, en desayuno o meriendas.
La dosis diaria recomendada de arándanos se sitúa entorno a los 150 gramos, lo que equivale a una taza pequeña, aproximadamente. Además, en personas mayores de 60 años, su consumo habitual y, bien integrados en una dieta equilibrada y saludable, se asocia con mejoras en la circulación cerebral y la salud ocular.
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