Antioxidantes, microbiota y corazón: los beneficios reales del café según la ciencia
El café siempre ha resultado una de las bebidas más debatidas en el ámbito de la salud. Habitualmente señalado por su contenido en cafeína y su impacto sobre el sistema cardiovascular, pasó de ser un hábito cotidiano a uno sospechoso en muchas consultas médicas. No obstante, el avance de la investigación científica ha ido matizando esta visión a lo largo de los años.
Hoy en día, gracias a diversos estudios y expertos en nutrición, sabemos que es una bebida rica en antioxidantes y compuestos bioactivos con muchos beneficios para la salud del corazón, intestinal y metabólica. Lejos de ser solo una bebida estimulante, la ciencia empieza a destacarlo como un aliado potencial más dentro de un estilo de vida saludable. Eso sí, siempre y cuando se consuma con la moderación adecuada en cada caso y se tengan en cuenta la tolerancia y las necesidades individuales de cada persona.
Más que cafeína: una bebida repleta de antioxidantes
Entre los datos que más ha sorprendido a la comunidad científica, se encuentra que el café se ha convertido en la principal fuente de antioxidantes diaria en la dieta occidental, especialmente en países como Estados Unidos. Esto es debido a su elevado contenido en polifenoles, ácidos clorogénicos y melanoidinas, compuestos con potentes efectos antiinflamatorios y que permiten neutralizar los radicales libres, impidiendo el daño oxidativo en células y moléculas.
Estos compuestos antioxidantes están relacionados con una menor inflamación sistémica y una reducción importante de enfermedades crónicas muy comunes, como la diabetes tipo 2, algunas patologías cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Por este motivo, centrar el debate únicamente en los beneficios y efectos de la cafeína sobre el organismo ha demostrado ser una visión incompleta.
“El microbioma intestinal de los bebedores de café es más rico y variado"
El profesor Tim Spector, epidemiólogo y experto en nutrición, ha señalado que tomar café de forma habitual puede tener beneficios medibles para la mayoría de personas. Como explica, este impacto positivo se debe principalmente a los polifenoles, los cuales actúan como un perfecto sustrato para las bacterias beneficiosas del intestino: "La razón principal son los polifenoles, que nutren la microbiota intestinal y promueven una comunidad microbiana próspera, lo cual sabemos que está relacionado con una mejor salud metabólica, menor inflamación y menor riesgo de enfermedades".
Además, como recuerda el experto, el café filtrado aporta una cantidad importante de fibra: "contiene alrededor de 1,5 gramos de fibra soluble por taza, por lo que si tomas tres tazas al día, obtienes entre 4 y 5 gramos de fibra". Esta fibra luego actúa como alimento para las bacterias del intestino, ayudando a mantener una microbiota intestinal más equilibrada y un sistema digestivo más saludable.
¿El café es malo para el corazón? El mito que desmonta la ciencia
Durante años, hasta el 80 % de los profesionales sanitarios desaconsejaban el café a aquellas personas con problemas cardiovasculares debido al efecto estimulante de la cafeína. Sin embargo, estudios recientes han desmontado este mito y han demostrado que una recomendación tan generalizada como esta era errónea.
La Sociedad Europea de Cardiología ha indicado que el consumo de 3 o 4 tazas diarias se asocia con beneficios moderados en la prevención de enfermedades cardíacas.
El cardiólogo José Abellán también lo ha indicado así: "No hay evidencia que consumir café de manera crónica aumente la tasa de hipertensión arterial. De hecho, a diferencia de lo que se podría pensar, el consumo moderado y regular de café podría tener efectos protectores a largo plazo. Y tampoco se ha podido asociar con un mayor riesgo de fibrilación auricular ni otro tipo de arritmias".
No obstante, el doctor Abellán recuerda que siempre es importante tener en cuenta el sentido común: "Si con el café sientes palpitaciones, no lo consumas".
Así mismo, la doctora Annette Creedon, científica nutricionista y directora de la Fundación Británica de Nutrición en una entrevista para Science Media Center, advierte: "El consumo de café con cafeína puede provocar algunos efectos secundarios negativos en algunas personas, lo que puede ser especialmente relevante en el caso de aquellas personas sensibles a los efectos de la cafeína".
¿Todos los cafés son iguales?
No todos los métodos de preparación tienen el mismo impacto en la salud cardiovascular. Por ejemplo, el café de prensa francesa o hervido contiene diterpenos, como el cafestol y el kahweol, que permanecen en la infusión. El profesor Tim Spector explica: "Se ha demostrado que estos compuestos elevan los niveles de colesterol LDL (malo), el café filtrado, en cambio, no contiene estos compuestos".
Esta diferencia explica por qué la evidencia científica destaca el café filtrado como la mejor opción para la salud del corazón.
Por otro lado, un estudio de casi más de dos décadas, presentado en la European Journal of Preventive Cardiology, concluyó que quienes toman 2 o 3 tazas diarias de café molido, instantáneo o descafeinado tienen una menor incidencia de enfermedad cardíaca y mortalidad. No obstante, la doctora Charlotte Mills, profesora Hugh Sinclair de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Reading, matiza: "el café es químicamente complejo, contiene una gran cantidad de componentes bioactivos y los niveles de estos difieren según cómo se prepare el café".
Cómo tomar el café: ¿solo o con leche?
Otra de las creencias más arraigadas es que la leche anula los beneficios del café. Sin embargó, según investigaciones recientes, esta idea se ha visto cuestionada. La nutricionista Clarissa Lenherr aclara: "Si prefieres un café con leche, seguirás obteniendo una gran cantidad de antioxidantes, y ciertamente no los estás anulando”.
Eso sí, lanza una advertencia sobre las leches vegetales industriales que se suelen agregar: "Algunas leches vegetales, incluyendo marcas conocidas de leche de avena, contienen aditivos que anulan los beneficios del café".
En conclusión, la evidencia actual no justifica recomendar el café como un tratamiento preventivo, pero sí ha servido para desmontar muchos de los mitos históricos que lo rodeaban. Consumido con moderación, filtrado y sin excesos, el café puede formar parte de un estilo de vida saludable, tanto por sus efectos positivos en la microbiota y en la salud cardiovascular como por su acción antioxidante.
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