Galicia da una lección al resto de España: “La tarta de queso no se hace solo con queso crema, lleva 330 g de queso Arzúa y 500 ml de nata”

 
Por Marta Vicente, Editora Sénior. 25 septiembre 2026

Hay tartas de queso que buscan una textura casi líquida y otras que apuestan por una miga más firme. Algunas tienen una base crujiente de galleta y otras prescinden de ella por completo. Y luego están las que juegan con el tipo de queso para cambiar por completo el resultado. Esta versión gallega hace precisamente eso: mantiene el queso crema entre sus ingredientes, pero añade 330 gramos de queso Arzúa-Ulloa, un producto con una textura especialmente cremosa y un sabor suave, lácteo y ligeramente ácido.

De esta forma, se obtiene una tarta de queso horneada de interior cremoso, con una superficie dorada y un sabor más lácteo que el de una receta preparada únicamente con queso crema. El Arzúa-Ulloa es uno de los quesos más característicos de Galicia y sus propias cualidades hacen que sea una increíble opción para elaboraciones calientes, donde puede fundirse e integrarse a la perfección.

El secreto está en el Arzúa-Ulloa: un queso gallego suave, cremoso y muy fundente

Si hay un ingrediente que marca la diferencia en esta tarta, es el Arzúa-Ulloa. Este queso cuenta con Denominación de Origen Protegida y se elabora con leche de vaca en una zona concreta de Galicia. La DOP contempla distintas variedades, entre ellas el Arzúa-Ulloa, el Arzúa-Ulloa de Granxa y el Arzúa-Ulloa Curado. La versión utilizada para esta tarta es el queso Arzúa-Ulloa, de pasta blanda y con una maduración mínima de seis días.

El Arzúa-Ulloa tiene varias características que hacen que funcione especialmente bien en una tarta de queso. Es un queso blando, muy cremoso y fácil de fundir, con un sabor suave que recuerda a la leche, la nata y la mantequilla. También tiene un ligero punto ácido y salado que le da más sabor al conjunto sin hacerlo demasiado intenso. Y ahí está precisamente una de las claves de esta receta. Al mezclarlo con el queso crema, la nata, los huevos y el azúcar, el Arzúa-Ulloa aporta una textura muy cremosa y un sabor más lácteo. El azúcar pone el toque dulce y la nata suaviza todavía más la mezcla, mientras que el queso aporta ese pequeño contraste ácido y salado que hace que la tarta no resulte empalagosa.

Tampoco hace falta usar un queso con un sabor muy fuerte para notar la diferencia. En este caso, lo que importa es sobre todo la cremosidad y la facilidad con la que se funde. Por eso, cuando se hornea, se integra perfectamente con el resto de ingredientes y ayuda a conseguir ese interior suave y cremoso que tanto nos gusta en una buena tarta de queso. Además, el Arzúa-Ulloa gana esa textura tan untuosa durante su maduración, y este es uno de los motivos por los que no solo está bueno para comerlo tal cual, sino que también funciona muy bien cuando lo utilizas para cocinar.

Galicia tiene una larga tradición alrededor de los quesos de vaca

El Arzúa-Ulloa no es un queso que se haya elegido al azar para darle un toque gallego a la receta, sino que forma parte de una tradición quesera muy ligada al territorio. La DOP establece que el queso se elabora con leche de vaca procedente de razas como la Frisona, la Parda Alpina y la Rojiza Gallega, o sus cruces, dentro del área protegida.

En el caso del Arzúa-Ulloa de Granxa, además, toda la leche utilizada procede de las vacas de la propia explotación. El queso que encontramos habitualmente como Arzúa-Ulloa tiene una maduración mínima de seis días. De hecho, esa corta maduración es la que ayuda a explicar su perfil suave y su textura blanda. La variedad curada necesita al menos seis meses de maduración y desarrolla una pasta mucho más dura, un sabor más intenso y notas más marcadas de mantequilla, frutos secos y un ligero picor.

Para una tarta de queso como esta tiene mucho más sentido utilizar el Arzúa-Ulloa tierno que el curado, ya que el objetivo no es que el queso domine el postre, sino que se funda con la nata, el queso crema, los huevos y el azúcar y aporte profundidad sin tapar el resto de sabores. La versatilidad del Arzúa-Ulloa es una de sus características más destacadas. La propia información de la DOP señala su facilidad para fundirse y sus posibilidades gastronómicas, tanto en preparaciones frías como calientes.

Receta de la tarta de queso gallega con queso de Arzúa-Ulloa

Si te gustaría preparar esta deliciosa tarta de queso en casa, solo tienes que utilizar los siguientes ingredientes, procurar que todos queden bien integrados y que la mezcla llegue el horno sin grumos.

Ingredientes

  • 330 g de queso Arzúa-Ulloa
  • 300 g de queso crema
  • 500 ml de nata líquida
  • 160 g de azúcar
  • 5 huevos
  • 40 g de harina

Elaboración

  1. Empieza precalentando el horno a temperatura media-baja. Tenerlo preparado antes de introducir la tarta ayuda a que la mezcla comience a cocinarse desde el primer momento.
  2. Pon en un recipiente amplio la nata líquida, el queso Arzúa-Ulloa, el queso crema, el azúcar, los huevos y la harina. Mezcla todo hasta obtener una crema homogénea. Es importante que no queden grumos de queso ni de harina.
  3. Forra un molde circular con papel de horno y vierte dentro la mezcla. Procura que la superficie quede lo más uniforme posible.
  4. Introduce el molde en el horno y cocina durante unos 40 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y el centro conserve un ligero temblor.
  5. Saca la tarta del horno y espera a que se enfríe antes de retirarla del molde. Puedes servirla a temperatura ambiente o dejarla enfriar por completo y tomarla fría, como más te guste.

Con estos pasos conseguirás una tarta cremosa y suave, con el sabor reconocible del queso crema pero con una personalidad diferente gracias al Arzúa-Ulloa. Si quieres llevarla un poco más hacia Galicia, puedes servir cada porción con una pequeña cantidad de miel o membrillo. No hace falta mucho más porque el queso ya aporta buena parte del carácter de esta deliciosa tarta.

Cómo debe quedar la tarta al salir del horno

La tarta necesita unos 40 minutos de horno, pero no esperes a que salga completamente cuajada. La superficie debe quedar dorada y el centro todavía puede temblar un poco. No es que esté cruda, al enfriarse terminará de asentarse y quedará más firme y cremosa.

Déjala enfriar antes de desmoldarla para que no se rompa y si te gusta la tarta de queso con base, puedes añadir una de galleta triturada con mantequilla.

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