Yogur griego o yogur natural: diferencias reales y cuál es más saludable según nutricionistas
En el supermercado suelen compartir estantería, pero el yogur griego y el yogur natural presentan diferencias que van mucho más allá de la textura. Uno es más cremoso y rico en proteínas; el otro suele aportar más calcio y menos calorías. Entonces, ¿cuál es más saludable?
La respuesta, según los nutricionistas, no es tan simple como elegir un ganador absoluto. Depende de las necesidades de cada persona, del resto de la dieta y, sobre todo, de que se trate de versiones sin azúcares añadidos.
Una de las conclusiones en las que coinciden los especialistas es que ambos productos tienen cabida dentro de una alimentación saludable. La diferencia está en qué objetivo persigue cada consumidor.
Yogur griego o yogur natural: cuál es más saludable y qué diferencias reales existen, según los nutricionistas
La principal diferencia está en cómo se elaboran
El yogur natural se obtiene mediante la fermentación de la leche con bacterias específicas, principalmente Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus. El yogur griego parte del mismo proceso, pero posteriormente se somete a un filtrado adicional que elimina parte del suero.
Ese paso extra concentra determinados nutrientes y modifica notablemente su textura. El resultado es un producto más espeso, más cremoso y generalmente más rico en proteínas.
La Escuela de Salud Pública de Harvard explica que el yogur es una excelente fuente de proteínas, calcio y bacterias beneficiosas, aunque las características nutricionales concretas dependen del tipo de elaboración y del producto elegido.
Los nutricionistas coinciden: el yogur griego gana en proteínas
Uno de los aspectos que más destacan los dietistas es el contenido proteico. La dietista Bree Phillips contó a Prevention que el yogur griego suele contener bastante más proteína porque el proceso de filtrado concentra los sólidos lácteos.
Carla Hernández, también dietista, señala que esta característica favorece una mayor sensación de saciedad y puede resultar especialmente interesante para deportistas o personas que buscan controlar el apetito.
El nutricionista y divulgador alimentario español Pablo Ojeda ha explicado en distintas intervenciones que los alimentos ricos en proteínas suelen ayudar a prolongar la sensación de plenitud después de las comidas, algo especialmente útil en dietas de control de peso.
Por su parte, Harvard Health recuerda que el yogur griego puede llegar a aportar casi el doble de proteínas que algunas variedades tradicionales.
El yogur natural suele aportar más cantidad de calcio
Durante el proceso de filtración que convierte un yogur convencional en yogur griego se pierde parte del calcio presente en el suero. Por eso, numerosos expertos destacan que el yogur natural suele conservar mayores cantidades de este mineral.
La publicación de AARP dedicada a la nutrición señala precisamente que el yogur regular contiene más calcio porque parte de este nutriente se elimina durante la elaboración del yogur griego.
Esto puede resultar especialmente relevante para personas mayores, mujeres posmenopáusicas o individuos con necesidades elevadas de calcio para mantener la salud ósea.
Los probióticos, el azúcar y la lactosa
Uno de los grandes atractivos del yogur son sus microorganismos vivos. Según Harvard Health, los yogures que contienen cultivos activos pueden contribuir al equilibrio de la microbiota intestinal, favoreciendo la digestión y ayudando a mantener una comunidad bacteriana saludable.
La buena noticia es que tanto el yogur natural como el griego pueden aportar probióticos. La diferencia no depende tanto de que sea griego o natural, sino de que el producto conserve cultivos vivos y activos.
Por eso los especialistas recomiendan leer la etiqueta y comprobar la presencia de fermentos lácticos activos.
Otra ventaja habitual del yogur griego es que el filtrado reduce parte de los azúcares naturales de la leche, incluida una fracción de la lactosa.
También suele contener menos carbohidratos que el yogur convencional, algo que puede resultar interesante para algunas personas con sensibilidad digestiva.
Sin embargo, la diferencia varía considerablemente entre marcas.
El error habitual que más preocupa a los nutricionistas
El tema no es tanto elegir entre yogur griego o natural, sino en escoger versiones cargadas de azúcar añadido, algo que los nutricionistas señalan como perjudicial para la salud. Muchos productos comercializados como saludables contienen jarabes, aromas, chocolate, galleta o grandes cantidades de azúcar.
La recomendación más repetida es optar por yogur natural o yogur griego natural sin azúcar añadido y añadir después fruta fresca, frutos secos o semillas.
El yogur natural resulta una opción ligera y versátil para el consumo diario, mientras que el griego puede ser una herramienta útil cuando se busca aumentar la ingesta proteica o mejorar la saciedad.
Tanto el yogur natural como el griego pueden formar parte de una dieta saludable. Si el objetivo es aumentar el consumo de proteínas, controlar el hambre entre comidas o favorecer la recuperación muscular después del ejercicio, el yogur griego suele ofrecer ventajas.
Si se busca una opción más ligera, con mayor contenido de calcio y generalmente menos densa desde el punto de vista energético, el yogur natural puede resultar más adecuado.
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- WebMD – Greek Yogurt Health Benefits. Disponible en: https://www.webmd.com/diet/health-benefits-greek-yogurt
- Verywell Health – Healthiest Ways to Eat Yogurt. Disponible en: https://www.verywellhealth.com/healthiest-ways-to-eat-yogurt-11927261
- AARP – Yogur griego vs yogur regular. Disponible en: https://www.aarp.org/espanol/salud/vida-saludable/info-2024/diferentes-tipos-de-yogur.html