Aurelio Rojas, cardiólogo: “El kiwi amarillo tiene más vitamina C, pero prefiero el verde por esta razón”
El kiwi se ha ganado un lugar privilegiado entre las frutas por su contenido en vitamina C, fibra, potasio y diferentes compuestos antioxidantes. Pero ante el expositor del supermercado surge una pregunta cada vez más habitual: ¿es mejor comprar el clásico verde o el kiwi amarillo, que es más dulce?
El cardiólogo malagueño Aurelio Rojas, conocido en redes sociales como @doctorrojass, abordó precisamente esta cuestión en uno de sus vídeos recientes. Su conclusión es que ninguno gana en todos los terrenos: el amarillo destaca especialmente por la vitamina C, mientras que el verde contiene más fibra y es el que cuenta con estudios interesantes sobre digestión e incluso sueño.
El kiwi amarillo tiene más vitamina C, pero Aurelio Rojas prefiere el verde para la digestión
Aurelio Rojas es médico especialista en Cardiología y ejerce en Málaga, además de desarrollar una amplia actividad de divulgación sobre salud cardiovascular, alimentación y hábitos de vida en redes sociales. En el reel publicado sostiene que, si se busca aumentar la ingesta de vitamina C, el amarillo presenta ventaja, mientras que para cuestiones relacionadas con digestión y aporte de fibra se decanta por el verde.
La composición nutricional respalda buena parte de esa diferencia. Una revisión científica que recoge datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) sitúa, por cada 100 gramos, al kiwi verde en unos 92,7 mg de vitamina C y 3 gramos de fibra, frente a aproximadamente 161,3 mg de vitamina C y 1,4 gramos de fibra del amarillo (también conocido como "dorado"). El amarillo también resulta algo más dulce: contiene alrededor de 12,3 gramos de azúcares frente a 9 gramos en el verde.
Por tanto, más que hablar de un kiwi "más saludable", resulta razonable distinguir las fortalezas de cada uno. El amarillo proporciona considerablemente más vitamina C, un nutriente necesario para el funcionamiento normal del sistema inmunitario y con acción antioxidante. El verde, por su parte, aporta más fibra.
Esta última característica ayuda a entender su asociación con la salud intestinal. Un ensayo clínico internacional comprobó que consumir dos kiwis verdes diarios durante cuatro semanas aumentó la frecuencia de deposiciones espontáneas completas y mejoró el confort gastrointestinal en personas con estreñimiento funcional o síndrome de intestino irritable con estreñimiento.
Eso no significa que el amarillo carezca de beneficios digestivos: otro ensayo encontró mejoras del estreñimiento con dos kiwis amarillos diarios. En consecuencia, no parece justificado presentar uno como bueno para el intestino y otro como malo, sino señalar que el verde contiene más fibra y dispone de evidencia clínica particularmente interesante en este ámbito.
Comer dos kiwis antes de dormir: el estudio que los relacionó con una mejor calidad del sueño
Una de las afirmaciones más llamativas de Rojas tiene que ver con el descanso. El cardiólogo explica que suele elegir el verde y recuerda la existencia de investigaciones en las que tomar dos kiwis aproximadamente una hora antes de acostarse se ha asociado con dormir mejor.
El estudio más citado fue publicado en 2011 y contó con 24 adultos con problemas de sueño. Durante cuatro semanas tomaron dos kiwis una hora antes de acostarse. Al finalizar la intervención, los investigadores observaron reducciones en el tiempo necesario para dormirse y en los despertares después de conciliar el sueño, además de incrementos en el tiempo total y la eficiencia del sueño.
Hay que interpretar el resultado con prudencia: fue un estudio pequeño, sin un grupo de control paralelo, y sus propios autores reclamaban más investigación. Revisiones posteriores consideran prometedores los resultados, pero también advierten que la evidencia todavía necesita más confirmación.
Sí existen trabajos posteriores que han continuado investigando esta relación. Un estudio realizado con deportistas de élite encontró mejoras en distintos parámetros del sueño después de consumir dos kiwis verdes una hora antes de acostarse durante cuatro semanas.
Así que incorporar kiwi a la cena puede ser una opción saludable, pero no debe presentarse como un tratamiento demostrado para el insomnio.
De China a Galicia: el viaje del kiwi y las diferencias entre el verde y el amarillo
Aunque asociemos inmediatamente el kiwi con Nueva Zelanda, la planta es originaria de China. Fue Nueva Zelanda la que impulsó su cultivo comercial y su expansión internacional, hasta el punto de que la fruta terminó adoptando el nombre del ave que simboliza al país.
El verde más habitual en las fruterías españolas es el Hayward, perteneciente a Actinidia deliciosa: tiene piel marrón cubierta de pequeños pelos, pulpa verde, semillas negras y un sabor en el que se combinan dulzor y una marcada acidez. El amarillo pertenece habitualmente a Actinidia chinensis y presenta pulpa dorada, textura más cremosa, piel más lisa y un sabor generalmente más dulce y menos ácido.
En España también se cultiva kiwi. Galicia es su gran territorio productor. Asturias y otras zonas de la cornisa cantábrica también tienen tradición productora.
El verde continúa teniendo mucho más peso, aunque también hay experiencias españolas con amarillo. En Tomiño (Pontevedra), por ejemplo, se comenzó a recoger comercialmente kiwi amarillo Jintao después de implantar una plantación específica de esta variedad.
La producción nacional, en cualquier caso, no cubre todo el consumo. España es también un importante importador de kiwi. Los datos de la balanza comercial agroalimentaria del Ministerio de Economía señalan a Nueva Zelanda, Italia, Portugal y Grecia entre los principales proveedores en 2023; Nueva Zelanda representaba por sí sola el 35% del valor de las importaciones españolas de esta fruta.
Tres formas fáciles de comer kiwi que van más allá de tomarlo solo y con cuchara
El kiwi admite bastante más juego culinario que partirlo por la mitad y comerlo con una cucharilla. Su acidez, dulzor y llamativo color permiten incorporarlo tanto a postres como a preparaciones saladas. Estas son unas ideas sencillas:
- Batido de kiwi, plátano y yogur. Tritura dos kiwis con medio plátano, un yogur natural y unos cubitos de hielo. No hace falta añadir azúcar si la fruta está madura. Para conservar mejor la fibra, conviene triturar la fruta entera en lugar de extraer únicamente su zumo.
- Vasitos de kiwi, yogur y avena. Alterna capas de kiwi cortado en dados, yogur natural, copos de avena y frutos secos. Puede prepararse por la noche y conservarse en la nevera para tener listo el desayuno.
- Ensalada de kiwi, aguacate y queso fresco. El verde funciona especialmente bien en platos salados gracias a su punto ácido. Córtalo en dados y combínalo con aguacate, hojas verdes, queso fresco o feta y nueces. Aliña con aceite de oliva virgen extra y unas gotas de limón.
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