Aurelio Rojas, cardiólogo: “La fresa es la mejor fruta para el corazón si la comparamos con el resto a nivel científico”
Las fresas llevan años formando parte de las listas de alimentos saludables, pero ahora el cardiólogo Aurelio Rojas asegura que esta fruta destaca por encima de muchas otras cuando se analiza desde el punto de vista científico y metabólico.
A través de un vídeo publicado en Instagram, el médico explica por qué considera que las fresas tienen un impacto especialmente positivo sobre la salud cardiovascular, el control de la glucosa y la inflamación. “Hay una fruta tremendamente sorprendente si la comparamos con el resto a nivel científico para mejorar nuestra salud”, afirma al inicio de su intervención.
Aunque muchos podrían pensar en alimentos como el kiwi o la remolacha, Rojas señala directamente a las fresas como una de las opciones más interesantes para proteger el corazón y favorecer un envejecimiento más saludable a largo plazo.
Una fruta con impacto sobre la glucosa y la insulina
Uno de los primeros beneficios que destaca el especialista tiene que ver con el metabolismo de la glucosa. Según explica, las fresas son una fruta que puede ayudar a reducir los picos bruscos de azúcar en sangre y mejorar la sensibilidad a la insulina.
Aurelio Rojas insiste en que este aspecto es mucho más importante de lo que muchas personas creen: “Cada pico brusco de glucosa favorece la inflamación y el envejecimiento vascular y celular”. Y añade que ese proceso acaba traduciéndose en un mayor riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares con el paso del tiempo.
Las fresas contienen una combinación interesante de fibra y polifenoles, dos componentes que diversos estudios relacionan con una mejor respuesta metabólica después de las comidas. La fibra ralentiza la absorción de azúcares y contribuye a mantener unos niveles de glucosa más estables, mientras que los polifenoles poseen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
Precisamente por eso, incluir fresas de manera habitual dentro de una alimentación equilibrada podría tener un efecto protector sobre el sistema cardiovascular y el metabolismo.
Saciedad y regulación del apetito de forma natural
Otro de los puntos que más llama la atención del mensaje de Aurelio Rojas es la relación que establece entre la fresa y el GLP-1, la hormona que en los últimos años se ha hecho especialmente popular por su papel en la regulación del apetito y la pérdida de peso. “Parece favorecer mecanismos relacionados con la saciedad y el GLP-1”, explica el médico.
Según detalla, algunos compuestos bioactivos presentes en las fresas y su interacción con la microbiota intestinal podrían estimular vías relacionadas con la liberación natural de esta hormona. El GLP-1 ayuda a generar sensación de saciedad, participa en la regulación de la glucosa y tiene un papel relevante en distintos procesos metabólicos.
Aunque las fresas no funcionan como un medicamento ni sustituyen tratamientos médicos, sí podrían formar parte de una estrategia nutricional enfocada en mejorar la salud metabólica. Además, al tratarse de una fruta relativamente baja en calorías y rica en agua y fibra, suele resultar muy saciante, algo que puede ser útil para controlar el apetito y evitar el consumo excesivo de productos ultraprocesados.
Menos inflamación y estrés oxidativo
Para Aurelio Rojas, el aspecto más importante de las fresas tiene que ver con su capacidad para combatir la inflamación y el estrés oxidativo, dos procesos que están estrechamente relacionados con el envejecimiento cardiovascular. “Ayuda a reducir la inflamación y el estrés oxidativo, dos de los grandes aceleradores del envejecimiento del corazón”, asegura.
Las fresas son ricas en antioxidantes naturales, especialmente antocianinas y vitamina C. Estos compuestos ayudan a neutralizar los radicales libres y pueden contribuir a proteger los vasos sanguíneos frente al daño oxidativo. Según explica el cardiólogo, algunos estudios han observado mejoras en determinados marcadores inflamatorios y también en la función vascular en personas que consumen fresas de forma frecuente.
Aunque ningún alimento por sí solo puede prevenir enfermedades, sí existen patrones dietéticos que favorecen una mejor salud cardiovascular, y las frutas rojas suelen ocupar un lugar destacado dentro de ellos.
Cuántas fresas es recomendable consumir al día
En su vídeo, el especialista también da una referencia aproximada sobre la cantidad diaria que podría resultar beneficiosa: “Unos 150-250 gramos al día aproximadamente, 8-15 fresas dependiendo del tamaño”, señala.
No se trata de una cifra estricta ni de una obligación diaria, pero sí de una orientación compatible con una dieta equilibrada rica en frutas y verduras. Las fresas pueden tomarse solas, añadirse al yogur, incorporarse a batidos o combinarse con otros frutos rojos.
Eso sí, los expertos recuerdan que el efecto positivo de un alimento depende siempre del contexto general de la alimentación y del estilo de vida. Dormir bien, realizar ejercicio físico y reducir el consumo de ultraprocesados siguen siendo pilares fundamentales para cuidar el corazón.
Las fresas congeladas conservan muy bien sus propiedades
Muchas personas piensan que la fruta congelada pierde gran parte de sus propiedades, pero el especialista desmiente esta idea: “Las congeladas suelen conservar muchísimo mejor sus propiedades de lo que la gente cree”, explica.
De hecho, la congelación rápida permite mantener gran parte de los nutrientes y antioxidantes presentes en la fruta fresca. Además, las fresas congeladas tienen la ventaja de estar disponibles durante todo el año, ser más económicas en algunas épocas y durar más tiempo sin estropearse. Por eso, pueden convertirse en una alternativa cómoda y saludable para incorporar este tipo de alimentos a la dieta habitual.
Otras frutas con beneficios similares
Aunque las fresas son las protagonistas del mensaje, Aurelio Rojas también menciona otras frutas con propiedades parecidas desde el punto de vista metabólico y cardiovascular. Entre ellas destaca los arándanos, las frambuesas, las moras, las cerezas y la granada.
Todas comparten una característica común: son ricas en polifenoles, fibra y antioxidantes. Según explica el médico en el texto que acompaña al vídeo, estos compuestos “ayudan a controlar inflamación, glucosa y salud vascular”. Las frutas del bosque llevan años despertando interés científico precisamente por su concentración de antioxidantes y por su posible impacto positivo sobre distintos factores de riesgo cardiovascular.
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