Merluza

Conchita, abuela cocinera: “Las albóndigas más jugosas no llevan carne, se hacen con 300 g de merluza y 20 gambas”

 
Marta Vicente
Por Marta Vicente, Editora Sénior. 7 septiembre 2026
Conchita, abuela cocinera: “Las albóndigas más jugosas no llevan carne, se hacen con 300 g de merluza y 20 gambas”
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Las albóndigas no tienen por qué llevar carne ser uno de esos platos que piden tener pan al lado. Conchita, una abuela cocinera aficionada a preparar recetas tradicionales, prepara una versión marinera hecha con merluza, gambas y una salsa de cebolla, con la que el pescado queda de lo más jugoso y lleno de sabor.

Su receta da como resultado unas albóndigas tiernas y muy sabrosas, con el toque de las gambas y una salsa que invita a no dejar ni una gota en el plato. Además, como explica la propia Conchita, es una forma diferente y sencilla de preparar pescado y una buena idea para conseguir que toda la familia coma merluza sin tener que recurrir al típico filete a la plancha. Y lo mejor es que con unos pocos ingredientes y siguiendo unos pasos muy sencillos se puede preparar un plato casero de los que funcionan igual de bien para una comida entre semana que para el fin de semana.

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Unas albóndigas marineras con ingredientes muy sencillos

Lo mejor de esta receta de albóndigas es que no necesitas una lista interminable de ingredientes para hacerla en casa. Para preparar la masa, Conchita usa 300 g de merluza, 40 g de miga de pan, un huevo, un diente de ajo, perejil, sal y pimienta. Solo con estos ingredientes consigue una mezcla lo suficientemente compacta como para darle forma y hacer las albóndigas de forma muy fácil.

La receta la completa también con 20 gambas, que pueden ser congeladas, como las que utiliza Conchita, y los ingredientes de la salsa: una cebolla pequeña, otro diente de ajo, una cucharada de harina y unos 250 ml de fumet o caldo de pescado. También usa harina de trigo para pasar las albóndigas por ella antes de freírlas y aceite para dorarla bien en la sartén.

Una de los puntos fuertes de esta receta es que puede ser una buena forma de conseguir que toda la familia coma pescado. La merluza se desmenuza y se mezcla con el pan, el huevo, el ajo y el perejil para formar unas albóndigas que después se cocinan en una salsa de cebolla y caldo de pescado. Como explica Conchita en su vídeo, es una manera diferente de preparar la merluza y puede ser muy útil para los niños o para quienes no son muy aficionados al pescado. Al presentarlo en forma de albóndigas y acompañado de una salsa casera, el plato resulta más fácil de comer y también más apetecible.

Conchita, abuela cocinera: “Las albóndigas más jugosas no llevan carne, se hacen con 300 g de merluza y 20 gambas” - Unas albóndigas marineras con ingredientes muy sencillos

Así prepara la abuela Conchita sus albóndigas de merluza y gambas

Para el primer paso, es necesario tener la merluza preparada y mezclarla con la miga de pan previamente picada junto con el ajo. Después, se incorpora un huevo y se añade el perejil fresco. La cantidad de perejil puede adaptarse al gusto, aunque la cocinera apuesta por usarlo generosamente para aportar más aroma y frescor al plato.

A continuación, llega uno de los pasos que más importancia tienen para conseguir una buena masa: amasar todos los ingredientes durante unos minutos. Conchita lo hace con las manos hasta que la mezcla queda homogénea y manejable. En este punto agrega la sal y un poco de pimienta.

Una vez lista, la masa necesita un pequeño reposo. La cocinera la deja aproximadamente 10 minutos, tiempo suficiente para que los ingredientes se asienten y resulte más fácil trabajarla después. Pasado ese tiempo, va cogiendo pequeñas porciones y formando las albóndigas una por una. Las pasa por harina de trigo y las redondea bien antes de llevarlas a la sartén. Con 300 gramos de merluza se obtiene una cantidad considerable de albóndigas, aunque el número final dependerá del tamaño que se dé a cada una.

En la primera fritura no se debe cocinar completamente el pescado, las albóndigas solo necesitan dorarse por fuera. Después hay que terminar de hacerlas en la salsa, donde absorberán parte del sabor del caldo y de la cebolla.

Los trucos de la cocinera para una salsa espectacular

Mientras las albóndigas se van dorando en la sartén, Conchita prepara la salsa. Empieza pochando una cebolla pequeña con un poco de sal, así la cebolla irá soltando su humedad y se ablandará con mayor rapidez.

Cuando la cebolla está bien hecha, añade un diente de ajo y continúa cocinando unos minutos. Después agrega una cucharada de harina, que debe rehogarse correctamente antes de añadir el líquido. Este paso es importante porque la harina necesita cocinarse para evitar que la salsa conserve un sabor desagradable a crudo.

Con la base preparada, llega el momento de echar el fumet o caldo de pescado. Conchita explica que este caldo también puede prepararse aprovechando espinas y restos de pescado, una opción muy útil para sacar partido a partes que normalmente acabarían en la basura. El caldo se añade a la preparación y se deja que la salsa vaya tomando cuerpo poco a poco.

Después se incorporan las albóndigas que previamente se habían dorado y, a fuego suave, terminan de cocinarse lentamente dentro de la salsa.

Hay otro detalle de la receta que merece atención: las gambas no se incorporan desde el principio. Conchita utiliza unas 20 gambas congeladas y las añade cuando las albóndigas ya están prácticamente cocinadas. De esta forma, las gambas solo necesitan unos minutos de cocción. La cocinera calcula alrededor de cuatro minutos, aunque el tiempo puede variar dependiendo del tamaño de las gambas y de si se usan directamente congeladas o previamente descongeladas.

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Imagen: @maximiliana.es

Cómo servir estas albóndigas para aprovechar bien la salsa

Unas albóndigas de merluza como estas están pensadas para servirse calientes y con una buena cantidad de salsa. Al llevar harina en la elaboración y terminarse dentro del caldo, la preparación adquiere una textura ligada que es ideal para acompañar con pan.

También se pueden servir como plato principal junto a una guarnición sencilla, ya sean unas patatas cocidas, arroz blanco o incluso unas verduras salteadas.

Si las preparas con antelación, no olvides calentarlas a fuego suave para evitar que la merluza se reseque. De hecho, como sucede con muchos guisos, el reposo puede hacer que los sabores se integren todavía mejor.

La receta de la cocinera Conchita demuestra que no hace falta recurrir siempre a la carne para preparar unas buenas albóndigas; merluza, gambas, una salsa casera y un poco de paciencia es todo lo que necesitamos para convertir ingredientes cotidianos en un plato marinero, reconfortante y de los que hacen que apetezca tener una barra de pan cerca.

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