Ferran Adrià, chef: "Los guisantes de bote no se mejoran con aceite ni jamón, sino añadiendo un poco de mantequilla"

 
Por Marta Vicente, Editora Sénior. 5 febrero 2026
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Imagen: elbullifoundation.com

Al abrir un bote de guisantes en conserva, seguramente lo primero que se nos viene a la mente es que estamos ante un ingrediente sencillo, rápido de preparar y, a menudo, muy poco emocionante. Su textura y sabor suelen parecer bastante planos, por lo que no es de extrañar que la mayoría de veces los usemos como un acompañamiento con poco protagonismo en nuestros platos.

Sin embargo, hay chefs que nos demuestran que incluso un humilde bote de guisantes puede llegar a ser una delicia culinaria con unos pequeños trucos. Y este el caso del prestigioso cocinero, Ferran Adrià, quien asegura que, si tratamos los guisantes con cuidado desde que se abren hasta que llegan al plato y se les añade un toque de mantequilla, su sabor y textura alcanzan un nivel sorprendente.

Ni aceite ni jamón: la mantequilla es la clave

Aunque muchas veces, pensamos que los guisantes en bote son un ingrediente sencillo de preparar, Ferran Adrià demuestra que siguiendo unos sencillos pasos a la hora de tratarlos pueden tener un sabor y una textura más apetecibles. Según el chef, todo está en cómo se manipulan y cocinan hasta que llegan al plato. "Los guisantes no son un mal producto, pero hay que saber sacarles partido", afirma.

Uno de los primeros errores que muchos cometemos es pensar que con aceite o jamón mejoraremos su sabor, pero Adrià rechaza esta idea: "Un bote de guisantes no se mejora con aceite ni jamón". El verdadero secreto, según el chef, está en "triturarlos y añadir mantequilla".

Pero antes de llegar a ese punto, es importante hacer otros dos pasos clave. El cocinero recomienda eliminar el líquido de conserva y lavarlos bajo el grifo para eliminar cualquier residuo que pueda alterar su sabor. Cuando se hidratan con agua, recuperan parte de su firmeza y esto hace que sean mucho más agradables en boca.

Una vez los guisantes están limpios y bien hidratados, llega el momento de saltearlos con un poco de aceite de oliva de calidad. No es necesario cocinarlos en exceso, sino calentarlos ligeramente para que absorban todo el sabor del aceite.

El paso final es el que más se nota y el que para Adrià marca la diferencia. Añadir un poco de mantequilla y una pizca de sal, nada más. El cocinero explica que este toque "redondea el sabor y le da un punto de cremosidad". Con ello, conseguimos que unos simples guisantes de bote se conviertan en una guarnición exquisita o en la base de un plato más apetitoso.

Cómo preparar los guisantes al estilo Ferran Adrià

Si la próxima vez que cocines guisantes en conserva quieres que tengan un sabor mucho más intenso y una textura perfecta, como los que prepara Ferran Adrià, solo tienes que seguir estos sencillos pasos:

Ingredientes

  • 1 bote de guisantes en conserva
  • 1 cucharada de mantequilla
  • Aceite de oliva de calidad
  • Una pizca de sal

Preparación

  1. Escurre y lava los guisantes con agua fría. Deja que se hidraten unos minutos para que recuperen su firmeza y textura.
  2. Saltea los guisantes en una sartén con un chorro de aceite de oliva hasta que se calienten y absorban el sabor del aceite.
  3. Apaga el fuego y añade la mantequilla. Remueve hasta que se derrita por completo y se integre.
  4. Agrega una pizca de sal al gusto.

¡Listo! Ya puedes servir estos guisantes cremosos como guarnición, acompañamiento de carnes o pescados, o incluso sobre ensaladas calientes.

Con qué servir estos guisantes cremosos

Los guisantes de Ferran Adrià, además de ser suaves y cremosos, también destacan por cómo se acompañan. El chef da algunas recomendaciones para potenciar al máximo su sabor y agregar contraste, como combinarlos con un clásico jamón ibérico, un poco de queso curado rallado por encima o incluso una yema de huevo.

La textura también importa y un toque crujiente le viene genial a este tipo de preparaciones. Adrià aconseja añadir unas almendras tostadas o migas de pan fritas para que cada bocado sea más apetecible y sabroso.

Las hierbas frescas, como el cebollino o el perejil picado, pueden aportarle a los guisantes un extra de frescura y equilibrar su suavidad con un aromas más ligero y natural.

Por último, el chef recuerda que la presentación también es esencial. Aconseja servir los guisantes en un plato hondo, con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y unas escamas de sal por encima. Una combinación de sabor, textura y estética que logra que un bote de guisantes sin gracia sea un plato que parece sacado de un restaurante de alta cocina. Como subraya el cocinero: "La vista es el primer sentido con el que comemos".

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