Receta de Canelones de atún y huevo con bechamel: la versión casera más cremosa y fácil
Los canelones son uno de esos platos que siempre apetecen y que suelen reunir a toda la familia alrededor de la mesa. La combinación de una pasta tierna, un relleno sabroso y una capa de bechamel gratinada los convierte en una receta reconfortante que gusta a todos. Además, admiten infinidad de versiones, desde las más tradicionales hasta otras más originales y sencillas para el día a día.
En esta ocasión, el protagonismo recae en una deliciosa salsa de atún, una alternativa diferente al clásico relleno de carne que aporta un sabor suave, mucho jugo y una gran versatilidad. Todo ello se completa con una bechamel cremosa y delicada que envuelve los canelones y consigue que cada bocado resulte aún más meloso. El resultado es un plato fácil y rápido de preparar, sin complicaciones, pero con el sabor de las recetas caseras de siempre, perfecto tanto para una comida en familia como para sorprender a los invitados sin pasar horas en la cocina.
- 1 paquete de pasta para canelones o lasaña s
- 2 latas de trozos de atún s
- 2 huevos duros s
- 1 cebolla mediana finamente picada s
- 200 gramos de salsa de tomate s
- Aceite de oliva c/n s
- 1 pizca de pimienta molida s
- Sal al gusto s
- ½ cucharadita de paprika o pimentón ahumado s
- Para la salsa bechamel: s
- 30 gramos de mantequilla s
- 30 gramos de harina s
- 350 mililitros de leche s
- Sal al gusto s
- 1 pizca de pimienta blanca molida s
- 50 gramos de queso rallado s
Empieza preparando el relleno de los canelones. Para hacerlo, calienta una olla o sartén profunda con un buen chorro de aceite y añade la cebolla finamente picada. Sofríe por un par de minutos hasta que esté suave y translúcida.
Agrega el atún bien escurrido para evitar que el relleno tenga exceso de líquido, aunque si prefieres unos canelones más jugosos puedes añadir un poco del líquido o incluso caldo de verduras.
Incorpora la salsa de tomate y los huevos duros picados. Remueve bien hasta integrar todo y añade sal al gusto. También puedes agregar las especias que más te gusten, como paprika o pimentón ahumado, que refuerzan el color y el sabor.
Deja hervir a fuego suave durante unos 20 minutos para que los sabores se integren y rectifica la sazón. Luego deja enfriar.
Hidrata la pasta (según la recomendación del paquete) en una olla con abundante agua hirviendo por un par de minutos, solo hasta que se sienta maleable, ya que después terminará la cocción en el horno y quedará al dente.
Empieza a rellenar los canelones: coloca un par de cucharadas del relleno sobre la pasta en el centro, de forma longitudinal y procede a enrollarlos. Si utilizas pasta de lasaña, puedes cortarla por la mitad para obtener cuadrados y así evitar que el enrollado quede demasiado grueso.
Acomoda los canelones en una bandeja apta para horno o en platos individuales resistentes al calor. Reserva.
Para hacer la salsa bechamel, coloca en una olla pequeña la mantequilla y deja que se derrita. Seguidamente, añade la harina de golpe y remueve rápidamente con un batidor de globo hasta formar una pasta uniforme.
Deja cocinar esta pasta (roux) por unos minutos para que la salsa no tenga sabor a harina cruda.
Vierte la leche poco a poco sobre la mezcla y, cada vez que incorpores, remueve con el batidor de globo hasta que se forme una crema homogénea. Continúa añadiendo líquido y deja hervir suavemente hasta que espese, siempre removiendo constantemente. Sazona la salsa con sal y pimienta molida, de preferencia blanca, y ajusta la textura (debe sentirse fluida pero no líquida).
Vierte esta salsa sobre los canelones, cubriéndolos por completo.
Ralla queso por encima para que se dore y forme una corteza apetecible.
Hornea a 180 °C durante 20 minutos o hasta que la superficie esté bien dorada. Sirve los canelones inmediatamente y ¡buen provecho!
Si te ha gustado la receta de Canelones de atún y huevo con bechamel: la versión casera más cremosa y fácil, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de canelones.
En la bechamel, la clave está en el roux: dejar que la mantequilla y la harina se cocinen un par de minutos elimina el sabor a crudo y asegura que la salsa espese de manera uniforme.
Al añadir la leche, hazlo siempre poco a poco y sin dejar de batir; este paso es lo que evita los grumos. Si la leche está tibia, la integración será aún más rápida y suave.
Otro detalle importante es la textura final. Si queda demasiado espesa, añade un poco más de leche para soltarla; si está muy ligera, deja hervir unos minutos más hasta que adquiera cuerpo.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 0,3 ,850 kcal
- Proteínas: 3 g
- Grasas: 33,3 g
- Carbohidratos: 53,3 g
- Fibra: 3,3 g