Receta de Tarta de queso Philadelphia fácil y con pocos ingredientes
La tarta de queso Philadelphia es uno de esos postres que a todos encanta: la combinación de cremosidad con el contraste crujiente logra ese equilibrio perfecto entre lo dulce y lo fresco. Lo mejor es que no necesitas ser un experto para prepararla, con unos pocos ingredientes y pasos sencillos tendrás un resultado digno de la vitrina de la mejor pastelería.
A continuación, te enseñamos cómo hacer tarta de queso Philadelphia fácil y con pocos ingredientes. ¡A la cocina!
- Para la base: s
- 85 gramos de galletas de vainilla s
- 40 gramos de mantequilla s
- Para el relleno: s
- 230 gramos de queso crema s
- 200 gramos de crema de leche s
- 60 gramos de azúcar impalpable s
- 6 gramos de gelatina neutra en polvo s
- 24 gramos de agua fría s
- Para la mermelada/salsa: s
- 200 gramos de fresas/frutos rojos s
- 60 gramos de azúcar s
- agua c/n s
Empieza preparando la base. Tritura las galletas de vainilla, ya sea con un procesador de alimentos o colocándolas dentro de una bolsa con cierre y aplastándolas con un rodillo hasta pulverizarlas.
Vierte las galletas trituradas en un bol junto con la mantequilla previamente derretida y mezcla bien.
Acomoda esta preparación en un molde de 18 cm de diámetro, cubierto en la base con papel manteca o film, y si lo prefieres coloca tiras de acetato en las paredes para facilitar el desmolde. Presiona firmemente la mezcla en la base y refrigera.
Para el relleno de queso Philadelphia comienza hidratando la gelatina en agua fría. Basta con verter el agua sobre la gelatina en polvo, remover suavemente para evitar grumos y dejar reposar por lo menos unos 10 minutos para que se hidrate.
Aparte, coloca en un bol el queso crema a temperatura ambiente junto con el azúcar y mezcla hasta obtener una crema sedosa y untable.
Añade la crema de leche poco a poco, integrando bien; si lo prefieres puedes utilizar un procesador de alimentos para lograr una textura homogénea.
Cuando la gelatina esté hidratada, caliéntala unos segundos en el microondas o a baño María hasta que se vuelva líquida, sin dejar que hierva. Retírala y añade un par de cucharadas de la crema de queso Philadelphia, mezclando bien para que se integre y evitar que se enfríe demasiado rápido.
Incorpora esta preparación al resto de la crema y remueve con rapidez hasta que quede uniforme. Vuelca la mezcla en el molde sobre la base de galleta y refrigera al menos cuatro horas, aunque lo ideal es dejarla toda la noche para que tome cuerpo.
Para terminar, prepara una mermelada de fresas o frutos rojos. Coloca la fruta en una cacerola, cúbrela con agua y deja hervir hasta que esté suave. Licúa hasta obtener una salsa sedosa y vuelve a llevarla a la olla.
Endulza al gusto y deja hervir unos minutos más hasta que espese y al raspar el fondo con la cuchara se note la consistencia. Retira del fuego y deja enfriar.
Vierte esta salsa sobre la tarta, alisa la superficie y desmolda con cuidado. Decora con fruta fresca o unas hojas de menta y a disfrutar.
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La textura cremosa de esta tarta depende en gran medida de cómo trabajes el queso crema. Es fundamental que esté bien suave para que se integre rápidamente con el resto de los ingredientes y no queden grumos en la mezcla.
Si olvidaste sacar el queso crema de la refrigeradora o el clima está muy frío, puedes darle un pequeño golpe de calor: bastan unos segundos en el microondas o un baño María rápido para devolverle la suavidad sin alterar su sabor.
La gelatina también requiere cuidado. Hidrátala siempre en agua fría y caliéntala solo hasta que se vuelva líquida. Para evitar que se solidifique al contacto con la crema, mezcla primero con un par de cucharadas de la preparación fría de queso y, luego, incorpórala al resto, batiendo de inmediato para que se reparta de manera uniforme. Si quieres acelerar el proceso y lograr una textura más homogénea, puedes ayudarte con un procesador de alimentos.
Y si notas que la gelatina se solidificó demasiado rápido, puedes calentar suavemente la mezcla al baño María o en intervalos cortos de microondas hasta que vuelva a estar líquida.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 46 kcal
- Proteínas: 5,7 g
- Grasas: 30,3 g
- Carbohidratos: 43,3 g
- Fibra: 1 g