Beatriz Robles, tecnóloga de alimentos: “No hay estudios de calidad que demuestren que el chocolate negro es más sano que otros”
El chocolate negro ha conseguido algo que pocos dulces logran: parecer casi un alimento funcional. En estanterías, anuncios y redes sociales aparece asociado a antioxidantes, corazón sano, placer sin culpa y hasta longevidad.
Pero la gran pregunta es cuánto hay de ciencia y cuánto de marketing en la idea de que el chocolate negro es más saludable. Y la respuesta rigurosa no cabe en un eslogan.
La tecnóloga de alimentos Beatriz Robles sostiene en el programa Saber Vivir de TVE que "nutricionalmente" no puede afirmarse que un chocolate sea mejor que otro de forma general y advierte de que buena parte de los estudios favorables han estado financiados por la propia industria chocolatera.
¿El chocolate negro es realmente más saludable o es solo marketing?
El cacao contiene compuestos interesantes, especialmente flavanoles —un tipo de flavonoides—, una familia de polifenoles estudiada por sus posibles efectos sobre la función vascular. Pero una cosa es hablar de cacao rico en flavanoles, otra de extractos estandarizados usados en ensayos clínicos, y otra muy distinta de una tableta comercial de chocolate negro, que puede aportar grasas, azúcar, calorías, metales pesados y una cantidad variable —a veces baja— de esos compuestos bioactivos.
En distintas intervenciones públicas, Robles ha sostenido que la industria alimentaria ha contribuido a instalar mensajes ambiguos alrededor del cacao, asociándolo a conceptos como bienestar, antioxidantes o salud cardiovascular aunque la evidencia científica sea mucho más limitada y matizada. También recuerda que muchos consumidores interpretan erróneamente las etiquetas que informan el alto porcentaje de cacao del producto como una señal inequívoca de beneficios para la salud.
En redes sociales y programas divulgativos, Robles también ha señalado que muchos chocolates “negros” contienen más azúcar del que el consumidor imagina y que el porcentaje destacado en el frontal no siempre refleja de forma intuitiva la composición nutricional real del producto.
Qué dice realmente la ciencia sobre el cacao y sus supuestos beneficios para la salud
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) autorizó en 2012 una declaración de propiedades saludables muy concreta: los flavanoles del cacao ayudan a mantener la vasodilatación dependiente del endotelio, lo que contribuye al flujo sanguíneo normal.
Pero la propia EFSA fijó una condición precisa: esa declaración se vincula a una ingesta diaria de 200 miligramos de flavanoles de cacao, que podrían obtenerse con productos específicos de alto contenido en flavanoles, no con cualquier chocolate negro del supermercado.
Ese matiz es esencial. El consumidor suele leer “chocolate negro” y traducir automáticamente “saludable”, pero los estudios más sólidos no prueban que comer chocolate como dulce cotidiano prevenga enfermedades. Lo que investigan muchas veces son extractos de cacao, bebidas enriquecidas o chocolates diseñados para conservar flavanoles. Además, el procesamiento del cacao (fermentación, tostado, alcalinización) puede reducir de forma importante el contenido de estos compuestos.
La revisión Cochrane sobre cacao y presión arterial concluyó que los productos ricos en flavanoles pueden producir una reducción pequeña de la presión arterial, de alrededor de 2 mmHg, sobre todo a corto plazo y en adultos mayoritariamente sanos. Es un dato interesante desde el punto de vista fisiológico, pero está lejos de convertir al chocolate negro en un tratamiento o en una recomendación general para prevenir enfermedades cardiovasculares.
El ensayo COSMOS: resultados reales y la interpretación de sus resultados
Uno de los estudios más citados es COSMOS, un gran ensayo con más de 21.000 adultos mayores que analizó suplementos de extracto de cacao y multivitamínicos. Sus resultados indicaron que la suplementación con extracto de cacao no redujo significativamente el total de eventos cardiovasculares, aunque sí se observó una reducción del 27 % en muertes cardiovasculares en el grupo que tomó cacao.
El dato es relevante, pero también delicado. Primero, porque no se estudió la ingesta de chocolate negro, sino tomar un suplemento estandarizado de extracto de cacao. Segundo, porque el resultado principal del ensayo no fue estadísticamente significativo para el conjunto de eventos cardiovasculares. Tercero, porque este tipo de estudios requiere replicación y lectura prudente antes de transformarse en consejo dietético.
La FDA de Estados Unidos fue incluso más cauta. En 2023 permitió ciertas declaraciones cualificadas sobre flavanoles de cacao en polvo de alto contenido, pero con una advertencia muy clara: la evidencia científica disponible es “muy limitada” para sostener que puedan reducir el riesgo cardiovascular.
La influencia de la industria alimentaria en los estudios sobre el cacao
El vínculo entre industria alimentaria e investigación nutricional no invalida automáticamente un estudio, pero sí obliga a leerlo con más vigilancia. La industria chocolatera lleva años financiando investigaciones sobre cacao, flavanoles y salud cardiovascular, igual que otras industrias alimentarias han impulsado estudios sobre lácteos, cereales, edulcorantes o bebidas.
El problema aparece cuando los resultados preliminares o específicos se traducen en mensajes comerciales amplios: “el chocolate negro es bueno para el corazón”, “es antioxidante” o “puedes tomarlo sin culpa”.
En nutrición, el contexto importa. Un alimento puede contener un compuesto bioactivo interesante y, al mismo tiempo, no ser recomendable como consumo frecuente si aporta muchas calorías, grasas saturadas o azúcar.
Harvard T.H. Chan School of Public Health resume esta tensión con una idea útil: el chocolate negro puede contener más flavonoides y menos azúcar que otras variedades, pero no está claro cuánto habría que consumir para obtener beneficios, porque el contenido de flavonoides varía y puede perderse durante el procesamiento.
Cadmio en el cacao: el lado menos conocido del chocolate negro
El debate no se limita a azúcar y calorías. El cacao puede acumular cadmio, un metal pesado presente de forma natural en algunos suelos. La Unión Europea estableció límites máximos de cadmio para distintos tipos de chocolate y cacao con el objetivo de proteger a los consumidores, especialmente a la población infantil.
En España, la AESAN publicó un estudio prospectivo sobre cadmio en chocolate, cacao y alimentos infantiles a base de cereales, recordando que este metal se encuentra de forma natural en el medioambiente y puede entrar en la cadena alimentaria.
Esto no significa que comer una onza ocasional de chocolate negro sea peligroso. Significa que la idea de “cuanto más cacao, mejor” también necesita matices. En algunos casos, mayor proporción de cacao puede implicar más flavanoles, pero también mayor exposición potencial a cadmio, dependiendo del origen del grano y del proceso de producción.
La conclusión más honesta es que el cacao es un alimento vegetal con compuestos interesantes, mientras que el chocolate negro comercial es un producto calórico que puede formar parte de una dieta saludable si se consume en pequeñas cantidades, pero no debe venderse como medicina ni como superalimento.
Para el consumidor, la recomendación práctica sería elegir chocolates con alto porcentaje de cacao, poco azúcar y lista de ingredientes breve, pero sin convertirlos en consumo obligatorio ni diario. Una o dos porciones pequeñas pueden encajar en una alimentación equilibrada; una tableta “porque es antioxidante”, en cambio, no.
El verdadero giro informativo está ahí: el chocolate negro no es un villano, pero tampoco el héroe nutricional que el marketing ha construido. Entre el cacao estudiado en laboratorio y la tableta que se compra en el supermercado hay una distancia científica, económica y publicitaria que conviene no olvidar.
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