Camilla, ganadora de ‘MasterChef 14’, sorprende con su postre final: reinventa el mel i mató catalán con helado de leche de oveja
La gran final de MasterChef 14 ya tiene nombre propio: Camilla. La aspirante italiana se proclamó vencedora de la edición tras una noche cargada de emoción, técnica y narrativa personal en cada plato. Su victoria no solo se cimentó en un menú de altísimo nivel, sino también en un cierre memorable con una reinterpretación del tradicional mel i mató catalán, elevado a la más alta cocina con un helado de leche de oveja y múltiples elaboraciones que conquistaron a todos los miembros del jurado.
El desenlace del programa dejó momentos de tensión, lágrimas y aplausos, pero también una sensación compartida entre los jueces, y es que el talento de Camilla había dado un salto definitivo en la gran noche final.
El menú ganador de Camilla: técnica, memoria y riesgo
La última gala de MasterChef 14 reunió a Camilla y Annie en un duelo final que fue mucho más que una competición culinaria. Ambas aspirantes diseñaron menús completos inspirados en sus raíces, sus vivencias y sus familias, convirtiendo cada plato en una historia personal.
Camilla construyó su propuesta como un recorrido vital por los lugares que han marcado su vida: Ibiza, Italia y Cataluña. Cada creación estaba dedicada a personas clave de su entorno familiar, lo que añadió una dimensión emocional constante a su menú.
Su propuesta comenzó con un entrante inspirado en Ibiza, continuó con un principal de raíces italianas y culminó en Cataluña con su arriesgada versión del mel i mató. El entrante, un guisat de peix con crujiente de arroz y aceite de clorofila, fue el punto de partida de una historia dedicada a su marido y su familia. El plato incorporaba una leche de tigre que simbolizaba la intensidad de su relación personal, con un equilibrio entre picante, salino y profundidad de sabor. El principal, unos ñoquis con salsa de parmesano y crema de setas, supuso un homenaje a sus padres y a su herencia italiana. Fue uno de los platos más sólidos de la noche, destacando por su técnica y su ejecución clásica con toques contemporáneos. Y el momento decisivo llegó con el postre.
El postre que sorprendió a todos: el clásico mel i mató reinventado
El cierre del menú fue también el punto culminante de toda la final. Camilla se atrevió con una reinterpretación del mel i mató, uno de los postres más emblemáticos de la tradición catalana, conocido por su sencillez: miel, queso fresco mató y poco más. Sin embargo, la aspirante decidió transformarlo por completo sin perder su esencia.
Su versión incorporó múltiples técnicas de alta cocina y una complejidad técnica muy superior al original. El resultado fue un postre compuesto por varias elaboraciones: helado de leche de oveja, ganache de queso mató, praliné de avellanas, aire de yogur de romero, crujiente, nueces fritas en almíbar y distintos elementos decorativos como miel, flores y queso fresco.
El jurado coincidió en que la propuesta mantenía la esencia del postre tradicional, pero lo elevaba a un nivel gastronómico muy superior. Jordi Cruz destacó que había conseguido “llevar la sencillez a un formato de restaurante de alta cocina”, mientras que Joan Roca lo calificó como una creación perfectamente digna de un restaurante con tres estrellas Michelin.
La receta del mel i mató reinterpretado por la ganadora de Masterchef 14
Así se elabora la versión sofisticada, técnica y sorprendente del mel i mató con el que Camilla puso broche final a su menú autobiográfico ante el jurado de MasterChef:
Ingredientes
- Nueces fritas: 50 g de agua, 50 g de azúcar, 125 g de nueces pecanas
- Ganache de queso mató: 500 ml de nata, 67 ml de leche de cabra, 120 g de queso mató, 140 g de chocolate blanco, 10 g de gelatina
- Helado de leche de oveja: 500 g de leche de oveja, 40 g de azúcar, 30 g de dextrosa, 30 g de glucosa en polvo, 6 g de glicerina, procrema (estabilizante)
- Praliné de avellanas: 400 g de avellanas y 2 g de sal
- Aire de yogur de romero: 500 g de leche, 8 g de lecitina de soja, 3 g de sucro, 3 ramas de romero, 10 g de yopol
- Crujiente: 34 g de clara, 34 g de azúcar glas, 34 g de harina, 34 g de mantequilla
- Otros: miel, queso mató fresco, romero, flores blancas de crisantemo
Elaboración
- Cocinar las nueces en un almíbar de agua y azúcar durante unos minutos. Después se escurren y se fríen en aceite de girasol hasta obtener una textura crujiente y caramelizada.
- Para el ganache de queso mató, hidratar la gelatina y calentar la nata. Se mezcla con el chocolate blanco hasta lograr una base homogénea. A continuación, incorporar el queso mató y triturar todo hasta obtener una crema fina. Se añade la gelatina y se enfría hasta que adquiera consistencia para después montarla.
- Para el helado de leche de oveja, calentar la leche junto con los azúcares y estabilizantes. Una vez enfriada la mezcla, se congela para posteriormente mantecarla, obteniendo un helado cremoso y de sabor intenso.
- Para el praliné de avellanas, las avellanas se trituran hasta convertirse en una pasta suave. Se añade sal y se reserva en manga pastelera.
- Para el aire de yogur de romero, se infusiona la leche con romero, se añaden estabilizantes y se calienta hasta alcanzar temperatura controlada. Después se tritura y se genera el aire con ayuda de lecitina.
- Para el crujiente, see mezclan todos los ingredientes hasta formar una masa uniforme. Se hornea a alta temperatura hasta obtener una textura fina y dorada.
El veredicto del jurado: una creación de nivel Michelin
El impacto del postre fue inmediato. El jurado coincidió en que no se trataba solo de una reinterpretación de un clásico, sino de una evolución completa del concepto original. La combinación de técnicas, texturas y sabores convirtió el plato en uno de los más destacados de toda la temporada. La sencillez del mel i mató quedó transformada en una composición compleja, pero perfectamente equilibrada. Ese postre terminó de inclinar la balanza a favor de Camilla.
Tras proclamarse ganadora, la aspirante celebró entre lágrimas el reconocimiento del jurado y el apoyo de su familia en plató. Su historia en MasterChef 14 se cerró con un mensaje claro: la cocina también es memoria, identidad y evolución.
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