Los chefs españoles coinciden: “El ingrediente que mejora las ensaladas no es el aceite ni el vinagre, sino unos buenos encurtidos”

 
Por Alejandro Lingenti. 24 junio 2026

Cuando llega el calor, las ensaladas recuperan protagonismo en las mesas españolas. La discusión suele centrarse en el mejor aceite de oliva, el vinagre adecuado o el equilibrio entre ambos. Sin embargo, varios cocineros y divulgadores gastronómicos coinciden en que existe un recurso capaz de transformar una ensalada corriente en un plato mucho más interesante: los encurtidos.

Pepinillos, cebollitas en vinagre, alcaparras, guindillas, zanahorias o rábanos encurtidos aportan algo más que acidez. Introducen contraste, complejidad aromática y una textura crujiente que ayuda a equilibrar ingredientes más suaves como la lechuga, el tomate o el aguacate. Además, su uso tiene respaldo culinario y científico.

Por qué los encurtidos funcionan tan bien en una ensalada

La clave está en el equilibrio de sabores. Los encurtidos concentran acidez, un elemento que estimula las papilas gustativas y hace que el resto de ingredientes resulten más expresivos.

El cocinero y divulgador gastronómico José Andrés ha defendido en numerosas ocasiones el valor culinario de los vegetales encurtidos. En una publicación dedicada al arte del encurtido, explica que el proceso permite añadir nuevas capas de sabor y profundidad a los alimentos, además de aportar matices aromáticos procedentes de especias, hierbas y vinagres.

Algo parecido sostiene el chef británico-israelí Yotam Ottolenghi, cuyas ensaladas suelen incorporar cebollas encurtidas, aliños ácidos y contrastes intensos. Para Ottolenghi, una buena ensalada se construye mediante capas de sabores y texturas, donde los elementos encurtidos ayudan a aportar brillo y frescura.

La tradición gastronómica española tampoco es ajena a esta idea. Las gildas vascas, las banderillas o muchas ensaladillas incorporan encurtidos precisamente porque equilibran ingredientes grasos y potencian el conjunto.

El célebre chef español Jordi Cruz ha insistido mucho en la importancia de la acidez en el aliño y en la necesidad de respetar el equilibrio entre vinagre, sal y aceite para conseguir una ensalada más sabrosa.

Por su parte, chefs como Martín Berasategui, Dani García y Karlos Arguiñano han defendido en distintas ocasiones la importancia del aliño y del equilibrio ácido en las ensaladas, una filosofía que encaja perfectamente con el uso de encurtidos.

La ciencia explica por qué un toque ácido puede transformar el sabor de tu comida

Desde el punto de vista químico, los alimentos ácidos pueden aumentar la percepción de frescura y ayudar a que otros sabores resulten más intensos.

La acidez del vinagre modifica el equilibrio gustativo del plato y puede reducir incluso la necesidad de añadir sal. Los encurtidos, los vinagres y los cítricos son herramientas eficaces para potenciar el sabor sin recurrir a cantidades elevadas de sodio.

Además, algunos encurtidos fermentados contienen microorganismos beneficiosos, aunque no todos los productos comerciales conservan estas características, especialmente aquellos pasteurizados o elaborados exclusivamente con vinagre.

Estudios publicados en revistas científicas sobre percepción sensorial muestran que la combinación entre ácido, salado y umami incrementa la complejidad gustativa de los alimentos. Esa es precisamente una de las razones por las que un simple pepinillo puede cambiar por completo una ensalada.

Qué encurtidos elegir para mejorar cada ensalada

No todos los encurtidos aportan lo mismo. Los pepinillos funcionan especialmente bien en ensaladas con patata, huevo o atún. Las alcaparras combinan con pescados y hojas verdes. Las cebollitas en vinagre aportan dulzor y acidez a ensaladas mediterráneas. Las zanahorias encurtidas añaden color y textura, mientras que las guindillas ofrecen un punto picante que puede transformar platos aparentemente sencillos.

Otra opción interesante consiste en aprovechar parte del líquido de conservación para incorporarlo a la vinagreta. Algunas recetas especializadas recomiendan añadir una pequeña cantidad de esta salmuera al aliño para reforzar el carácter ácido y aromático de la ensalada.

Lo importante es no abusar. Los encurtidos deben complementar al resto de ingredientes, no eclipsarlos.

Los encurtidos son mucho más que una moda

Aunque hoy aparecen con frecuencia en restaurantes contemporáneos y en redes sociales, los encurtidos llevan miles de años formando parte de la alimentación humana. Su origen se remonta a antiguas técnicas de conservación desarrolladas en Mesopotamia y posteriormente difundidas por distintas culturas.

Lo que está cambiando es su papel dentro de la cocina actual. Ya no se utilizan únicamente para conservar alimentos, sino como una herramienta gastronómica capaz de aportar equilibrio, contraste y personalidad.

Por eso cada vez más cocineros coinciden en que una buena ensalada no depende únicamente de un gran aceite de oliva o de un vinagre excepcional. A veces, el ingrediente que marca la diferencia es mucho más humilde: un puñado de encurtidos bien elegidos.

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