Un guiso de garbanzos adelgaza lo mismo que 16 horas sin comer, según el mayor estudio científico sobre dietas
Si llevas una temporada pensando en probar eso de no cenar o de pasarte medio día sin comer, hay algo que te va a gustar leer. Se acaba de publicar el que quizá sea el estudio más completo hasta la fecha sobre el ayuno intermitente y su conclusión confirma que comer de forma sana adelgaza exactamente lo mismo que ayunar.
Lo dice la Cochrane Library, una de las instituciones científicas más importantes del mundo en el campo de la salud. Han repasado todos los estudios serios que existen sobre el tema y no han encontrado ninguna ventaja real del ayuno frente a una alimentación equilibrada. Y eso, si te gusta cocinar, es una noticia estupenda.
Tu cocina ya es la mejor estrategia para controlar el peso
Piénsalo un momento: los platos que preparas cada día en la cocina con ingredientes de calidad ya son la mejor estrategia posible para controlar tu peso.
No hace falta pasar 16 horas sin comer. El estudio de Cochrane lo deja claro: las personas que ayunaron y las que simplemente comieron sano perdieron prácticamente lo mismo. La diferencia entre ambos grupos fue de solo un 0,33 %, es decir, insignificante. Y lo mismo ocurrió con el colesterol: los resultados fueron casi idénticos en ambos grupos.
La explicación es sencilla: adelgazamos cuando gastamos más calorías de las que comemos. Y eso se puede conseguir de dos maneras. Una es con el ayuno: dejar de comer durante muchas horas seguidas, por ejemplo saltándote la cena o el desayuno. La otra es alimentarte bien con verduras, legumbres, pollo, pescado, huevos y grasas saludables, porque ese tipo de alimentos te sacian más, te nutren mejor y te quitan las ganas de picar entre horas.
Dicho de otro modo: un guiso de garbanzos con verduras, un pollo al horno con patatas, una ensalada completa para cenar o una crema de calabaza casera te ayudan a controlar el peso igual que cualquier plan de ayuno. Con una diferencia: se disfrutan.
Qué dice realmente la ciencia sobre el ayuno intermitente
El equipo de investigadores analizó 22 estudios clínicos en los que participaron casi 2.000 personas con sobrepeso u obesidad. Todas ellas procedían de países tan diversos como Estados Unidos, China, Brasil, Australia y también de Europa. En todos los estudios se pusieron a prueba los tipos de ayuno más populares, desde el método 16:8 (comer solo durante ocho horas al día) hasta el ayuno en días alternos o la dieta 5:2, que consiste en comer cinco días a la semana y apenas probar bocado los otros dos.
El resultado fue que ninguno de estos métodos para adelgazar logró mejores resultados que seguir una alimentación equilibrada, como la que llevamos toda la vida en España. Pero sí hay un dato importante que conviene no pasar por alto: los propios investigadores reconocen que la mayoría de estos estudios duraron menos de un año, que participó poca gente en cada uno de ellos y que, en general, los resultados no son lo bastante sólidos como para sacar conclusiones definitivas.
¿Significa eso que el ayuno intermitente no vale para nada? No. Y en eso coinciden los expertos españoles que se han pronunciado sobre este tema. Francisco J. Tinahones, presidente de la Fundación SEEDO y de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, lo explicó de forma muy clara con varias declaraciones que ha recogido el Science Media Centre España: el estudio no dice que el ayuno no sirva, sino que de momento no hay pruebas concluyentes de que funcione mejor que comer bien.
Por su parte, Ana Belén Crujeiras, investigadora del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago y vocal de la Sociedad Española de Obesidad, va un paso más allá: reconoce el rigor del trabajo de Cochrane, pero advierte de que hacen falta más investigaciones. Además, señala que cuando se ayuna de forma bien planificada, el cuerpo empieza a usar la grasa como combustible y ese proceso genera unas sustancias que protegen las células y reducen la inflamación. Es decir, el ayuno puede tener beneficios para la salud que van más allá de los kilos que se pierdan.
Cocinar con ingredientes frescos tiene otra ventaja que quizá no conocías
Y hay más. Porque si el estudio de Cochrane confirma que comer bien funciona igual que ayunar, otro estudio publicado en la revista Nature Medicine demuestra algo que a quienes cocinan en casa les va a gustar mucho saber.
Un equipo de investigadores del University College de Londres (UCL) hizo un experimento muy interesante. Eligieron a 55 personas con sobrepeso y les dieron de comer durante ocho semanas, diciéndoles que comieran lo que les apeteciera, sin límite de cantidad. Les proporcionaron todas las comidas del día.
En la primera fase de la prueba, les daban comida casera preparada con ingredientes frescos, como unos espaguetis a la boloñesa o unas gachas de avena, por ejemplo. En la segunda, se alimentaban a base de productos ultraprocesados de los que se compran en el súper, como lasañas precocinadas o barritas de cereales. Las calorías y los nutrientes de ambos menús eran exactamente los mismos.
¿Qué pasó? Que cuando comían comida casera, las personas se saciaban antes, necesitaban comer menos y eso les permitió perder el doble de peso. Sin hacer dieta, sin contar calorías, sin proponérselo. Simplemente, la comida hecha con ingredientes frescos les llenaba más.
La conclusión es clara: no solo importa cuánto comes, sino qué comes y cómo lo preparas. Y ahí, quien cocina en casa con productos frescos lleva mucha ventaja. Así que la próxima vez que te pongas a cocinar, recuerda: ya estás haciendo lo que la ciencia recomienda.
Si deseas leer más artículos parecidos a Un guiso de garbanzos adelgaza lo mismo que 16 horas sin comer, según el mayor estudio científico sobre dietas, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Nutrición y salud.
