Amil López, nutricionista: “Después de los 40, la calidad importa más que la cantidad”

 
Por Irene Juste, Editora Sénior. 21 febrero 2026
Compartir en:

Al pasar de los 40, poco a poco, el cuerpo puede empezar a enviar señales como más cansancio, menos energía, aparición de más grasa abdominal, etc. A veces, puede haber sensación de que los hábitos que antes funcionaban ahora ya no sirven.

No es casualidad. A partir de esta etapa, las hormonas cambian y el metabolismo se vuelve más sensible a lo que comemos. Por eso, lo que ponemos en la cesta de la compra cobra una importancia especial. La nutricionista Amil López, en su vídeo, lo resume con una idea clara: “Después de los 40, la calidad importa más que la cantidad”. Y esa frase lo cambia todo.

También te puede interesar: ¿Qué es el queso cottage?

La cesta de la compra es tu gran aliada

Al cruzar los 40, muchas personas intentan comer menos. Reducen raciones, eliminan alimentos y se obsesionan con las calorías. Sin embargo, el problema no suele estar en cuánto comemos, sino en qué elegimos.

En esta etapa, el cuerpo necesita alimentos que apoyen el equilibrio hormonal, la masa muscular y la salud metabólica. Sin embargo, algunos productos que parecían "inocentes" pueden jugar en contra. Margarinas "light", yogures 0 %, embutidos procesados, productos altos en proteína pero llenos de aditivos. Todos ellos prometen sabor, salud, ligereza, etc., pero no siempre cumplen.

La clave, insiste la nutricionista, es sencilla: calidad sobre cantidad. No se trata de comer menos. Se trata de elegir mejor.

Aprender a leer bien las etiquetas de los alimentos es importante

Uno de los grandes errores es pensar que leer etiquetas solo sirve para hacer dieta. En realidad, es una herramienta para cuidarse en general, para cuidar más la energía diaria, la microbiota y el bienestar hormonal.

Hay un detalle básico que muchas personas desconocen: los ingredientes aparecen ordenados de mayor a menor cantidad. Es decir, el primer ingrediente es el que más contiene el producto.

Una regla práctica es evitar los alimentos que tengan más de cuatro o cinco ingredientes. Cuanto más corta y comprensible sea la lista, mejor.

También conviene fijarse en el tipo de grasa. Priorizar grasas insaturadas y reducir las saturadas y las trans marca la diferencia a largo plazo. No es lo mismo un alimento con aceite de oliva que uno con grasas industriales.

Y atención a los azúcares ocultos y los edulcorantes. Muchos yogures "ligeros" o "altos en proteína" incluyen ingredientes que alteran el apetito o afectan al equilibrio metabólico.

La recomendación es clara: mejor natural y sencillo que procesado y disfrazado de saludable.

No hay que tener miedo a las grasas, solo saber elegir: la grasa buena equivale a energía estable

Durante mucho tiempo se trató a las grasas como algo simplemente malo. Sin embargo, la realidad es que siempre, pero especialmente después de los 40, elegir la grasa adecuada es fundamental para nuestra salud.

El cuerpo necesita grasas saludables para mantener la función hormonal y la saciedad. Hablamos de aceite de oliva virgen extra, frutos secos, aguacate o pescados de calidad. En cambio, las grasas industriales y los ultraprocesados pueden favorecer la inflamación y dificultar la pérdida de grasa abdominal.

Lo mismo ocurre con los carbohidratos como el pan. No es necesario eliminarlo, pero sí elegir, como dice la nutricionista, "pan de verdad, sin atajos". Es decir, pan con pocos ingredientes, sin mejorantes innecesarios ni azúcares añadidos.

La diferencia no siempre se nota en el momento. Pero con el tiempo, el cuerpo responde.

Después de los 40 es más importante comer menos alimentos ultraprocesados y más alimentos frescos

Cuando el metabolismo cambia, el organismo agradece lo simple. Alimentos frescos, de temporada y poco manipulados. Carnes y pescados de buena calidad, huevos, verduras, legumbres, fruta entera, grasas naturales.

No hace falta complicarlo ni seguir dietas extremas. Lo importante es construir una base sólida en la compra semanal. Porque esa cesta de la compra puede ayudarte a sentirte más ligera, más despierta y más tú misma.

Muchas veces, el cansancio no es solo cuestión de edad. Es el resultado de pequeños hábitos repetidos cada día, incluidos algunos hábitos de alimentación menos adecuados.

No es una dieta, es una nueva etapa

Cumplir 40 no es un freno, es un nuevo comienzo. Esta etapa no marca un límite, sino una oportunidad para sentirte mejor que nunca. Es la etapa en la que el cuerpo empieza a pedir más atención, pero también responde con más claridad cuando se le cuida bien. No se trata de restringir, sino de invertir en calidad.

Elegir mejor no significa gastar más sin sentido, sino que significa priorizar. Tal vez menos productos empaquetados y más alimentos reales. Tal vez menos promesas publicitarias y más ingredientes reconocibles.

La idea que transmite la nutricionista Amil López, "la calidad importa más que la cantidad", puede transformar la forma en que miramos el supermercado y nuestros platos.

Tres cambios sencillos que puedes aplicar hoy si quieres cuidar mejor tu alimentación a partir de los 40

No hace falta hacer una revolución en la cocina. A veces, pequeños cambios generan grandes diferencias.

  • Cambia el yogur de sabores o “alto en proteína” por yogur natural, sin edulcorantes. Mejor si es sencillo y con pocos ingredientes.
  • Sustituye margarinas o grasas industriales por aceite de oliva virgen extra. Es una grasa estable, saciante y más respetuosa con tu salud hormonal.
  • Revisa el pan. Busca un pan con ingredientes básicos: harina, agua, sal y levadura. Sin azúcares añadidos ni mejorantes innecesarios.

Son gestos pequeños, pero repetidos cada día, ayudan a estabilizar la energía, controlar el apetito y cuidar el metabolismo.

Si deseas leer más artículos parecidos a Amil López, nutricionista: “Después de los 40, la calidad importa más que la cantidad”, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Nutrición y salud.

Compartir en:
Recetas que no te puedes perder
Volver arriba ↑